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Pese a la baja participación de los voceros estatales y el poco cubrimiento de los medios de comunicación, la Sociedad Civil salió fortalecida con un alto índice de participación.
Ciudad de Panamá, Comunicación Positiva, Junio 12 de 2006.- Durante cinco días cientos de personas representantes de organizaciones de la sociedad civil con trabajo en vih/sida, incluidas organizaciones y redes de personas viviendo con vih (PVVS), invadimos las instalaciones principales de las Naciones Unidas en Nueva York, con el fin de participar en la llamada Reunión de Alto Nivel para la Revisión del Cumplimiento de los Compromisos de UNGASS. Este ha sido, sin duda alguna, el principal logro de esta reunión. Nunca antes en la historia de las Naciones Unidas, una reunión sobre ningún otro tema había significado la movilización y participación de tantas personas ajenas a las representaciones diplomáticas acreditadas ante ese organismo. Datos oficiales de asistencia no han sido proporcionados, pero extraoficialmente se manejan cifras de entre ochocientas a mil personas de la sociedad civil. En contraste con esta alta participación civil, la representación de los Estados miembros de las Naciones Unidas básicamente estuvo a cargo de las delegaciones diplomáticas permanentes, ministros de salud, jefes de programas nacionales de sida y uno que otro jefe de Estado o de Gobierno. Esto evidencia el desinterés de algunas de las máximas autoridades políticas en un tema que no consideran prioritario para sus países. La poca cobertura de los medios de comunicación mundiales, tanto en cantidad como en calidad y fuerza, también fue evidente. Ni siquiera en medios norteamericanos ni neoyorkinos el evento se hizo sentir con la importancia que significaba. Era la lucha de unos pocos, como si el sida solo fuera asunto de esas mil personas, algunas de las cuales con mucha dificultad lograron entrar a Estados Unidos. En busca de una declaración política
Políticas definidas de algunos estados con gran peso en el mundillo diplomático de UN tratarían de imponer sus ideas contrarias a la mención específica de poblaciones o grupos como transgéneros, homosexuales, trabajadores sexuales y usuarios de drogas, como si al ignorarlos, al no mencionarlos, dejaran de existir, dejaran de ser algunas de las caras del sida. Desde la apertura de la audiencia preliminar con la sociedad civil, Kofi Annan, Secretario General de UN, y Jan Elliason, Ministro de Relaciones Exteriores de Suecia y Presidente de la Asamblea General, vislumbraban las difíciles negociaciones y exhortaban por una parte a la sociedad civil a que hiciera presión y por otra a los miembros de la Asamblea a que la declaración fuera inclusiva de grupos vulnerables, de claros indicadores de medición de los resultados, y de objetivos específicos a cumplir. En la madrugada del 2 de junio, una declaración, aún débil y no satisfactoria de las aspiraciones de la sociedad civil ni del propio sistema de Naciones Unidas, fue terminada; en horas de la noche de ese mismo día fue aprobada. Poco valieron los llamados de la sociedad civil que hizo pronunciamientos específicos de desacuerdo en varios escenarios. Tampoco tuvieron peso las posiciones de estados como España, Canadá, Nueva Zelanda y algunos del Grupo de Río como Perú, Chile y Argentina. Al final se impuso la ley de los dólares y los euros. Y así terminó la Reunión de Alto Nivel para la Revisión del Cumplimiento de los Compromisos de UNGASS, con más penas que glorias, con más fracasos que éxitos. Fracaso por la invariable posición de representantes de algunos de los países ricos o desarrollados que imponen sus ideas moralistas contradictorias con la realidad que en sus propios países se vive. Fracaso por la debilidad de países en vías de desarrollo y países pobres que por sus agendas individuales dan el brazo a torcer y ceden inexorablemente, sin comprender el enorme potencial y fuerza que en conjunto tienen frente al otro bloque. Fracaso por el resultado de la gestión diplomática de las Naciones Unidas que se queda callada ante el incumplimiento de sus estados miembros de los compromisos adquiridos y ante posibles violaciones de los derechos humanos, uno de los pilares de esa organización. Fracaso en el liderazgo de sus autoridades máximas y del que hasta hace unos años no se dudaba. El éxito, la gloria, los laureles de esta reunión son para la sociedad civil, que aún con debilidades y asuntos internos por resolver, asistió en masa, que peleó hasta el final por conseguir una visa y hacerse sentir, que no cedió sus aspiraciones, que habló alto y claro cada vez que tuvo oportunidad, que exigió cuentas, definiciones y acciones concretas, que puso en blanco y negro sus críticas y sugerencias y las dio a conocer a todos. La sociedad civil demostró no tener miedo, haber madurado, crecido y superado a los estados, a los gobiernos, y a las agencias. Y aunque el resultado no haya sido el deseado, emerge ganadora, unida, fortalecida y con el difícil reto de continuar así. |
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* Abogado. Presidente de la Junta Directiva de Grupo Génesis Panamá + / Punto Focal de REDLA+ y REDCA+ en Panamá / Miembro del Comité Nacional contra el SIDA (CONASIDA) / Miembro del Comité Regional de CONCASIDA / Administrador de las páginas web de REDLA+ y REDCA+ / Miembro del Comité de Redacción del Boletín Electrónico de REDLA+. |
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