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Por David Morales Alba

Bogotá, octubre 15 de 2006, Mirada Latina.- Cuando la vida nos lleva por rutas en las que conocemos experiencias como la que aquí se relata, entramos en el terreno de la reflexión sobre el contraste de lo que dicta la lógica de nuestra mente frente a lo que muestra la realidad. Tal vez, por esta razón muchas personas califican como dementes a quienes en algún momento de su vida deciden caminar en dirección contraria a la lógica.

En medio de un panorama donde aparentemente no había sino una sola salida, el esfuerzo y trabajo de un grupo de personas encontró otra puerta: la vida.

Esta es la historia de la Fundación Dar Amor, Fundamor – Bogotá, organización sin ánimo de lucro que desde 1994 brinda atención integral a niñas y niños de la ciudad que nacen y viven con vih, en su mayoría huérfanos de padre y madre, o con escasos recursos económicos para atender esta situación. Actualmente, 18 niñas y 16 niños reciben los servicios de la fundación, con una inversión anual que supera los USD$230.000.

Fundamor – Bogotá nació como un hogar de paso para que los bebés, niñas y niños que viven con el virus, abandonados por sus padres o huérfanos, tuvieran un final digno, en un ambiente de afecto, cuidado y aceptación.

Sin embargo, el desarrollo de la ciencia médica y el transcurrir de aquello que llamamos destino cambiaron ese horizonte inicial. La aparición de los medicamentos antirretrovirales (ARV) partió el panorama en antes y después.

A Fundamor - Bogotá le cambió su propósito cuando menos pensaba.

Los caminos del voluntariado

Todo empezó a gestarse cuando un diseñador gráfico aceptó trabajar como voluntario en la Fundación Eudes y durante dos años brindó asistencia a personas en fase terminal.

Posteriormente, esa fundacion le envió a la ciudad de Cali para que asistiera a un encuentro nacional de organizaciones no gubernamentales que trabajan con Personas que Viven con vih/sida (PVVS). Allí conoció la tarea desarrollada por Fundamor - Cali con personas adultas que se encontraban en una etapa terminal.

Después de conocer esa fundación, buscó al sacerdote Ernesto Andrés Sardi, quien le propuso crear Fundamor – Bogotá, ofrecimiento que pensó durante un corto tiempo para finalmente aceptarlo. Luego de los diálogos pertinentes, los dos acordaron enfocar su acción en la población infantil.

Este soñador es Jorge Cerón, quien hoy se encuentra al frente de Fundamor – Bogotá.

Una vez se decidió dar vida a esta iniciativa, que algunos consideraron una locura, llegó la primera beneficiaria: una bebé que recibieron en estado crítico.

Algunos meses después de su llegada, las personas que atendían a la bebé se dieron cuenta que ella no iba a morir. Luego de unos análisis orientados por un equipo médico especializado, se diseñó un esquema de medicamentos que es el que toma actualmente. Hoy la niña tiene 12 años, es indetectable y tiene un buen nivel de defensas.

A partir de ese momento, Fundamor – Bogotá trabaja para que las niñas y los niños que atiende tengan una buena calidad de vida.

El despegue… nada fácil.

Inicialmente se compraban todos los medicamentos ARV necesarios para atender a los niños. Posteriormente una empresa que presta servicios de salud ofreció precios especiales y luego ONUSIDA otorgó recursos para la compra de los medicamentos necesarios.

Ahora todos los beneficiarios de esta iniciativa están afiliados al sistema nacional de salud, con el fin de garantizar el acceso a tratamientos y medicamentos por las vías regulares, o por medio de acciones legales cuando las circunstancias lo ameritan.

Actualmente, la fundación trabaja en dos casas de Bogotá: una cedida en comodato, por parte de una entidad estatal, y la otra en alquiler. En cada una de esas casas viven 17 niñas y niños.

Próximamente, se trasladarán a la nueva sede que se construyó en el municipio de Subachoque, cerca de Bogotá.

El menor y sus lazos afectivos

Fundamor - Bogotá considera que los lazos familiares son muy importantes. Así lo expresó Jorge Cerón durante su diálogo con Mirada Latina.

Explicó que aunque el 80% de los beneficiarios son huérfanos de padre y madre, reciben visitas de familiares, gracias a la tarea de seguimiento permanente que se hace con las personas más allegadas a cada niña o niño, con el fin de evitar el abandono del menor.

Por esta razón, pasan una semana con su familia en el mes de julio, siempre y cuando las autoridades competentes para el cuidado del bienestar infantil lo permitan, pues algunos de ellos han sido víctimas de maltrato y abuso por parte de los adultos. Quienes no tienen familiares, van a casa de un voluntario o de alguna de las personas que trabaja en la fundación.

Con este mismo espíritu, en diciembre pasan la época navideña con su núcleo familiar. Si no se tiene esta posibilidad, Fundamor invita al niño o niña a que pase las festividades en casa de alguna de las personas que conforman el equipo de trabajo.

El paquete de servicios

La fundación ofrece programas y servicios de cuidado, apoyo y prevención del vih/sida a la población más vulnerable y a la comunidad en general.

Para cumplir con este propósito general se trabaja en cuatro frentes: prevención, promoción, asistencia integral y rehabilitación. Los servicios incluyen servicios médicos y de laboratorio, odontología y asesoría psico-social, entre otros.

Además, se planea que a partir de enero de 2007 las niñas y los niños reciban educación no formal, de tal que cuando cumplan su mayoría de edad y salgan de la fundación estén capacitados para el desarrollo de algunos oficios.

Inicialmente, el/la niño(a) recibe atención y tratamiento para equilibrarlo, ya que generalmente llegan en fase sida. Posteriormente ingresan a la actividad escolar que ofrece la fundación (párvulos y kinder), o al sistema educativo regular, con el suministro de los útiles escolares necesarios por parte de Fundamor.

También se da asesoría familias o personas, sin costo alguno

La nueva sede

Con la finalidad de incrementar su capacidad de atención como Hogar Permanente para niños,  niñas y jóvenes y como Centro de Atención Externa Integral para PVVS, sus familiares y el público en general, la fundación asumió el reto de construir una sede que responda a las necesidades de su labor.

Se adquirió un lote en el municipio de Subachoque y allí se construyó una sede que tiene 1.200 metros cuadrados de construcción con una capacidad para atender a 80 niños. El costo total de la obra fue de USD$620.000 aproximadamente. Estos recursos se consiguieron a través de la donación de materiales y de dinero en efectivo.

Para el diseño de esta sede se trazaron los parámetros de lo que se necesitaba y se organizó un concurso con la Sociedad Colombiana de Arquitectos.

Y ¿cómo funciona?

Lograr que esta iniciativa funcione y cumpla su misión no es nada fácil. Es una labor titánica que incluye muchas actividades, entre ellas, la fundamental: conseguir los recursos económicos y materiales necesarios para enfrentar cada día.

En medio de documentos que esperan ser revisados y teléfonos que timbraban constantemente, y con una tranquilidad indescriptible, Jorge Cerón le contó a Mirada Latina que recursos debe conseguir Fundamor - Bogotá para garantizar su diaria labor, año tras año.

El funcionamiento mensual de la organización cuesta aproximadamente USD$20.000. De este monto, cerca de USD$8.000 se cubren con donaciones de pañales, leche, ropa, útiles escolares y alimentos, entre otros productos. Aquí el apoyo de la empresa privada ha sido fundamental.

Cuando se dan charlas de prevención o sensibilización en colegios, universidades o empresas, a cambio se piden alimentos no perecederos y artículos de aseo personal, explicó Cerón.

Otras fuentes de ingreso son los planes padrinos, las alcancías y ventas de galletas ubicadas en sitios públicos, subastas de arte y antigüedades, bailes de gala, conciertos y bazares.

También se tienen productos Fundamor, tales como calendarios, camisetas, libros, cuadernos y muñecos.

De otro lado, en la nueva sede se tiene un área libre de 20.000 metros cuadrados en los que se proyecta desarrollar una granja orgánica, pues ya se ha identificado el interés de varios niños por trabajar la tierra. Además, se está implementando una tienda de segundas, actividad que entraría a reforzar las finanzas de la fundación.

También se está implementando un almacén de segundas, donde uno de los niños beneficiarios puede trabajar en el almacén.

Nominalmente se solicita a las familias de los beneficiarios un aporte mensual equivalente a USD$15, pero los recursos captados por esta vía no son muchos.

Un rápido balance

Cuando se le pidió que mencionara tres obstáculos que ha encontrado Fundamor en el desarrollo de sus actividades y tres logros, Jorge Cerón respondió:

Obstáculos

Logros

1

Las familias muchas veces con su actitud se convierten en una barrera.

Los niños que llegaron a tener un final digno, hoy tienen calidad de vida y llegarán a ser personas adultas al servicio de la sociedad.

2

El miedo de la comunidad y la discriminación.
Algunos padres de familia de Subachoque ya han manifestado su rechazó a que los niños de Fundamor ingresen a un colegio del municipio.

Tener credibilidad ante la comunidad, como personas que prestan atención integral de alta calidad.

3

La parte económica.

Transparencia en el manejo de los recursos.